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Por: Gerardo Ventura @gfvc1978
Perfil de Estética

Dreamcore: el sueño
que aprendimos a fotografiar

Qué es, cuándo nació y por qué una estética de internet sobre pesadillas de nostalgia acaba de resucitar gracias a una película de A24. Un mapa de sus orígenes, su lógica visual y sus cuentas más activas.

Dreamcore: el sueño que aprendimos a fotografiar

Una estética nacida en foros y blogs de imágenes que convirtió la sensación de estar soñando en un lenguaje visual reconocible — y que, tras años de aparente declive, acaba de volver a ocupar el centro de la conversación gracias a una película.

Fase 1 — Dormitar

I. ¿Qué es exactamente el dreamcore?

§ 01 — Una habitación que reconoces sin haber estado nunca

Hay una sensación muy específica que casi todo el mundo ha tenido alguna vez al despertar: la certeza, durante unos segundos, de haber estado en un lugar que no existe pero que se siente completamente familiar. Un pasillo con la luz equivocada. Una piscina vacía a media tarde. Un patio de colegio sin nadie, iluminado como si fuera las cuatro de la madrugada. El dreamcore es el intento — colectivo, disperso, hecho por miles de personas sin coordinarse — de fotografiar exactamente esa sensación.

Formalmente, el dreamcore es una estética de internet centrada en representar visualmente el estado y la textura de los sueños: espacios cotidianos —pasillos, piscinas, patios, dormitorios infantiles— editados o generados para producir esa mezcla precisa de nostalgia y desubicación que caracteriza al soñar. No es solo estética de terror, aunque comparte imaginario con el horror; y no es solo nostalgia, aunque la nostalgia es uno de sus motores centrales. Es, más bien, la puesta en imagen de la anemoia: la añoranza por un tiempo o un lugar que nunca vivimos.

Vocabulario clave — Anemoia

El término, acuñado por John Koenig en su proyecto The Dictionary of Obscure Sorrows, describe la nostalgia por un momento que la persona jamás experimentó directamente. Es la palabra que la comunidad dreamcore adoptó casi de inmediato para nombrar lo que estaban produciendo: imágenes de una infancia genérica y compartida, no de una infancia personal.

Visualmente, el dreamcore se apoya en un vocabulario bastante estable: paletas suaves y saturadas —pasteles que se acercan al fluorescente sin llegar a serlo—, filtros de desenfoque y bruma, arquitecturas flotantes o imposibles, y una superposición constante de símbolos oníricos: ojos, alas, arcoíris, texto en fuentes genéricas de sistema operativo, brillos y destellos digitales. La base sobre la que se monta casi todo esto es el espacio liminal: esos lugares de tránsito —vestíbulos, escaleras, salas de espera— que no son un destino sino un pasaje, y que ya de por sí producen una incomodidad sutil incluso sin ninguna intervención digital.

Alfombra beige que se extiende hacia un horizonte imposible bajo un cielo nublado, en tono dreamcore
Ref. visual El espacio liminal como materia prima. Antes de cualquier filtro o símbolo flotante, el dreamcore parte de esto: un pasillo, una alfombra, una arquitectura que se estira más allá de lo que un espacio interior debería permitir.
Glosario — Diferenciar estéticas hermanas
Espacio liminal
Fotografías de lugares de transición —vacíos, mal iluminados, sin gente— que producen incomodidad por sí solos, sin edición añadida. Es la materia prima que el dreamcore reviste de color y símbolo.
Weirdcore
El primo cercano y más áspero del dreamcore: mismo territorio de espacios liminales y nostalgia extraña, pero con una estética más cruda, de baja resolución, glitch y VHS. El dreamcore pone el énfasis en la textura onírica y la anemoia; el weirdcore, en la incomodidad y la desrealización.
Backrooms
La creepypasta específica —salas amarillentas, infinitas, iluminadas con fluorescentes— que se convirtió en el ejemplo más citado del espacio liminal llevado al horror. Es la puerta de entrada de mucha gente al dreamcore.
Traumacore
Variante más explícitamente perturbadora, que incorpora imaginario médico o de abuso infantil de forma directa. El dreamcore rara vez cruza a ese territorio: su malestar es ambiental, no explícito.
Fase 2 — Sueño ligero

II. Cuándo surgió: un origen que nadie puede fechar del todo

§ 02 — Tres orígenes posibles, ninguno definitivo

Preguntar cuándo nació el dreamcore es, de forma casi poética, hacer una pregunta que el propio término se resiste a responder con precisión — como pedirle a alguien que feche el momento exacto en que empezó a soñar. No hay manifiesto fundacional, ni una fecha de lanzamiento, ni un autor que reclame la paternidad del término. Lo que existe es una genealogía dispersa que la propia comunidad ha reconstruido después, a partir de rastros.

Filas de monitores CRT antiguos con brillo cian en una sala vacía envuelta en niebla
Ref. visual El territorio donde se gestó. Foros de imágenes, canales de YouTube pequeños y tablones anónimos —el mismo paisaje digital de principios de los 2010 que hizo posible que una estética se acumulara sin autor ni fecha de nacimiento.
2012
El primer rastro documentado: GlassBeetles
Una cuenta de YouTube conocida como GlassBeetles subió videos que la comunidad señala hoy como el antecedente visual más temprano: montajes de imágenes cotidianas alteradas con una lógica ya reconociblemente onírica, años antes de que existiera una palabra para nombrarla.
Abril de 2018
Un hilo en el tablón /x/ de 4chan
Según registros recopilados por la propia comunidad, un hilo publicado en el foro de temática paranormal de 4chan reunió imágenes surreales de esta naturaleza y ayudó a fijar un imaginario compartido, aunque —como suele ocurrir con este tipo de foros— sin ninguna autoría clara ni forma de verificarlo con precisión total.
2018
El usuario de Tumblr "jaaaaim"
Las publicaciones de este usuario de Tumblr son consideradas por buena parte de la comunidad como el origen directo del estilo tal como se reconoce hoy: la combinación específica de fotografía cotidiana, paleta pastel y símbolos flotantes que se convertiría en la plantilla del género.
2019 — 2020
Cristaliza como categoría con nombre propio
Es en este tramo cuando "dreamcore" empieza a usarse de forma consistente como etiqueta, en paralelo al auge de "weirdcore" y a la viralización de la creepypasta de los Backrooms, con la que comparte público y muchas veces imágenes.

Lo interesante de esta historia no es solo la imprecisión de la fecha, sino lo que esa imprecisión revela sobre cómo se forman hoy las estéticas de internet: no las inventa una sola persona, se condensan a partir de miles de publicaciones dispersas hasta que, en algún punto, alguien les pone un nombre que se pega. El dreamcore no fue "creado". Fue reconocido.

No hay una fecha de nacimiento del dreamcore porque el dreamcore no se inventó: se acumuló, hasta que alguien miró hacia atrás y le puso nombre a un sentimiento que ya llevaba años circulando sin etiqueta.

— SIGNAL · Perfil de Estética 03
Fase 3 — Sueño profundo

III. Cómo se popularizó: de Tumblr al encierro pandémico

§ 03 — El salto de nicho a fenómeno masivo

El dreamcore vivió su adolescencia en Tumblr y en tableros de Pinterest, moviéndose al ritmo lento de esas plataformas: reblogueado, recopilado en carpetas, discutido en foros pequeños. Eso cambió por completo cuando la estética llegó a TikTok, a comienzos de la década. La aplicación no solo le dio un público mucho mayor: cambió su naturaleza. Lo que antes era una imagen fija —una fotografía editada, un collage— empezó a producirse también como video corto, con música, cortes y una narrativa implícita de "explorar" el espacio liminal en tiempo real.

El momento de aceleración definitivo coincidió con la pandemia de covid-19. Entre 2020 y 2022, con buena parte del mundo encerrado en sus casas, el dreamcore —y su vecino más oscuro, el imaginario de los Backrooms— encontró una audiencia especialmente receptiva a imágenes de espacios vacíos, atrapantes y a la vez extrañamente reconfortantes. El hashtag asociado a espacios liminales acumuló casi 100 millones de reproducciones en TikTok en ese periodo, y las cifras generales del dreamcore como etiqueta superaron los 340 millones de vistas.

Pasillo de escuela primaria vacío con sillas de plástico en círculo y luces fluorescentes
Ref. visual El tipo de imagen que explotó en el encierro. Pasillos escolares, gimnasios y salas de espera vacías: el repertorio visual que millones de personas encerradas en casa empezaron a asociar, casi sin querer, con el propio dreamcore.
El repertorio de símbolos que trajo TikTok

La expansión en TikTok no solo aumentó el público: añadió capas nuevas de vocabulario visual que no estaban en las imágenes originales de 2018. Ojos flotantes, personajes con cabeza de objeto y máscaras de cartón, criaturas cosidas, alas de ángel sobre fondos de nubes, hongos y motivos prestados de otras estéticas vecinas como el yami kawaii —con sus vendas y pastillas— o el kidcore.

Ese mismo proceso de expansión trajo también la primera ola de crítica seria hacia el estilo: una parte de la comunidad empezó a describir al dreamcore como una versión "descafeinada" o "cringe" del weirdcore, más preocupada por la estética bonita que por la incomodidad genuina que definía al género en sus orígenes. El músico Jack Stauber, cuyos videoclips comparten buena parte de este imaginario, se convirtió en una de las referencias culturales más citadas del periodo.

Como suele pasar con las estéticas que explotan demasiado rápido, el dreamcore empezó a perder tracción hacia 2021, desplazado por nuevas tendencias visuales en la misma plataforma que lo había vuelto masivo. Durante un par de años se volvió un término más de nicho, sostenido por comunidades pequeñas en Instagram y Pinterest, pero fuera ya del centro de la conversación cultural. Ese fue su estado hasta hace muy poco.

Páginas de curación Comunidad dreamcore · Instagram y Pinterest
Fenómeno de comunidad

Una estética sin autor único, sostenida por curadores. Buena parte de la vida del dreamcore en Instagram no ocurre en cuentas de artistas individuales sino en páginas de recopilación: perfiles dedicados enteramente a reunir, etiquetar y republicar imágenes de espacios liminales con tono onírico. Las etiquetas asociadas a la estética concentran hoy más de un millón de reels en la plataforma, repartidos entre miles de estas cuentas de curación más que centralizados en unas pocas figuras destacadas.

Fase REM — Sueño vívido

IV. El cine, el regreso a Instagram y quién sigue publicando

§ 04 — Un canon de películas hecho por la propia comunidad

Conviene decir esto con claridad: el dreamcore no es un género cinematográfico oficial ni tiene un comité que certifique qué película pertenece a él. Lo que existe es un canon informal, armado por la propia comunidad en listas, videos y publicaciones, que reúne films de décadas distintas y géneros distintos por una sola razón compartida: producen esa misma sensación de espacio familiar vuelto extraño.

Dentro de ese canon de fans, tres títulos aparecen de forma recurrente. El resplandor (1980), de Stanley Kubrick, por la manera en que convierte un hotel vacío en un espacio que se siente simultáneamente conocido y completamente hostil. Vivarium (2019), de Lorcan Finnegan, por su urbanización suburbana idéntica e infinita, quizás la representación más literal de un espacio liminal llevado a la ficción. Y Eduardo Manostijeras (1990), de Tim Burton, citada con frecuencia por su estética de suburbio pastel y luz artificial, que anticipa buena parte de la paleta visual que el dreamcore adoptaría décadas después.

Sala amarilla infinita con nueve puertas idénticas y suelo de linóleo a cuadros, estilo Backrooms
2026 · A24 · El título que cambió todo
Backrooms
Dirigida por Kane Parsons —el creador original de la serie web homónima, conocido en YouTube como Kane Pixels— y producida por A24, la película lleva al cine el imaginario de las salas amarillentas e infinitas que definieron el subgénero. Se estrenó el 29 de mayo de 2026, recaudó más de 117 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de apenas 10 millones, y convirtió a Parsons, de 20 años, en el director más joven en debutar en el primer puesto de la taquilla. Es, con diferencia, el evento que más ha hecho por devolver el dreamcore a la conversación pública en los últimos cinco años.
Pasillo de hotel infinito con alfombra granate y papel tapiz floral descolorido
1980 · Terror psicológico
El resplandor
Un hotel vacío como espacio liminal por excelencia: pasillos idénticos, alfombras hipnóticas, una geografía que no termina de tener sentido. Uno de los referentes más citados por la comunidad.
Vista aérea de casas idénticas formando patrones espirales en un barrio vacío con piscinas turquesa
2019 · Terror suburbano
Vivarium
Una pareja atrapada en una urbanización de casas idénticas que se repiten hasta el infinito. Probablemente la puesta en escena más directa del concepto de espacio liminal en el cine reciente.
Casas idénticas en tonos pastel bajo un atardecer perpetuo, calle suburbana vacía
1990 · Fábula suburbana
Eduardo Manostijeras
Casas idénticas pintadas en pasteles, luz artificial de atardecer perpetuo. Su paleta visual anticipa, tres décadas antes, buena parte del vocabulario cromático que el dreamcore adoptaría como propio.
Nota: las imágenes son fotografías genéricas de espacios liminales, no fotogramas de las películas — SIGNAL no reproduce material con derechos de autor de los estudios.

§ 05 — El resurgimiento: por qué volvió justo ahora

El declive del dreamcore después de 2021 no fue definitivo, y el motivo de su regreso tiene nombre propio: Kane Parsons. Su serie de videos de YouTube sobre los Backrooms, iniciada en enero de 2022, ya había mantenido viva la parte más oscura del imaginario liminal durante los años en que el resto de la estética perdía fuerza. Pero fue el anuncio, desarrollo y estreno de la adaptación cinematográfica de A24 —protagonizada por Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve, estrenada en cines el 29 de mayo de 2026— lo que empujó al dreamcore de vuelta al centro del feed.

El efecto en Instagram fue inmediato y medible. Las etiquetas genéricas de la estética —variantes como "dreamcore aesthetic" y "dream core aesthetic"— acumulan hoy más de un millón y 1,3 millones de reels respectivamente, cifras que sitúan a la plataforma, por primera vez, como un espacio tan relevante para el estilo como lo fue TikTok en su primer auge. A eso se suma un fenómeno nuevo: marcas comerciales adoptando el lenguaje visual del dreamcore de forma deliberada. La campaña de Glossier para su perfume "You Fleur" es uno de los ejemplos más citados por analistas de tendencias: tomas desenfocadas, vestidos fluidos fuera de lugar en un entorno urbano, una banda sonora ligeramente distorsionada — dreamcore convertido en herramienta publicitaria.

De creepypasta a fenómeno de taquilla

Vale la pena remarcar la escala del salto. La creepypasta original de los Backrooms circuló en foros desde 2019 como una simple imagen sin atribución y un texto breve. Seis años después, su adaptación cinematográfica abrió en el primer puesto de taquilla mundial. Pocas veces un fragmento de folclore digital anónimo ha recorrido tan rápido el camino hasta convertirse en un producto de estudio de cien millones de dólares.

§ 06 — Quién sigue publicando: las cuentas activas

A diferencia de otras estéticas de internet que sí tienen figuras centrales muy reconocibles, el dreamcore sigue siendo, en su mayoría, un fenómeno coral: miles de cuentas medianas y pequeñas sostienen el flujo de imágenes más que un puñado de nombres dominantes. Aun así, hay perfiles que vale la pena señalar por su rol específico dentro del ecosistema.

Piscina interior vacía con agua turquesa perfectamente quieta bajo luces fluorescentes
Ref. visual El territorio de las "poolrooms". Piscinas y balnearios interiores vacíos, renderizados en 3D con esa iluminación fluorescente particular — el subgénero visual que sostienen cuentas como @liminal_vibes_forever.
Kane Parsons
El creador original de los Backrooms y ahora director de la adaptación de A24. Su cuenta, con cerca de 470 mil seguidores, es el punto de referencia obligado para seguir de cerca el resurgimiento del imaginario liminal en el cine.
Creador · Director · Origen del fenómeno
Poolrooms en Blender
Perfil especializado en renderizados 3D hechos íntegramente en Blender de "poolrooms" — piscinas y balnearios interiores vacíos con esa iluminación dreamcore particular. Sus imágenes circulan de forma constante en compilaciones de TikTok e Instagram.
Artista 3D · Render · Poolrooms
Páginas de curación
El tejido de fondo del género
Cientos de cuentas dedicadas exclusivamente a recopilar y republicar imágenes de espacios liminales con tono onírico, sin firma de autor individual. Son, en conjunto, las responsables del millón largo de reels que hoy circulan bajo las etiquetas del estilo.
Método: curaduría colectiva

Este equilibrio —una figura central muy visible junto a un ecosistema disperso de curadores anónimos— es, de hecho, bastante representativo de cómo funcionan hoy la mayoría de las estéticas de internet. No dependen de una sola voz autorizada. Dependen de que suficiente gente, durante suficiente tiempo, siga de acuerdo en que una imagen "se siente" de una manera específica. El dreamcore lleva más de una década demostrando que ese acuerdo tácito puede sostenerse — con altibajos, pero sin desaparecer del todo — mucho más tiempo del que cualquiera hubiera apostado en 2018.

§ Despertar — La posición del editor

Lo que el dreamcore entendió antes que nadie

Atrio de un centro comercial de los 90 completamente vacío, con niebla y luz fluorescente verdosa
Ref. visual La imagen que resume el argumento del editor. No hacía falta un monstruo: bastaba con un centro comercial vacío para que una generación entera reconociera su propia ansiedad en un espacio.
Punto de vista editorial

Lo más interesante del dreamcore no es su vocabulario visual —los arcoíris, los ojos flotantes, las piscinas vacías—, que envejece rápido y ya empieza a sentirse un poco anticuado incluso para quienes lo practican. Lo interesante es el instinto que hay detrás: la idea de que el malestar contemporáneo no necesitaba imágenes explícitamente perturbadoras para expresarse, sino simplemente espacios cotidianos ligeramente equivocados. Un pasillo de más. Una luz del color que no toca.

Esa fue, me parece, la intuición genuinamente adelantada del dreamcore: entender que la generación que creció con internet no necesitaba monstruos para sentir que algo no estaba del todo bien. Le bastaba con una fotografía de un centro comercial vacío. La ansiedad de esa generación no tenía forma de criatura; tenía forma de arquitectura.

Que la estética haya vuelto ahora, empujada por una película de estudio con presupuesto de diez millones de dólares y actores reconocidos, no le quita autenticidad al fenómeno original — pero sí dice algo sobre cómo se mueve la cultura de internet en 2026: incluso lo más disperso y anónimo, si dura lo suficiente, termina encontrando su versión de estudio. El reto, para quienes siguen publicando fuera de ese circuito comercial, es el mismo de siempre: seguir encontrando la habitación exacta que uno reconoce sin haber estado nunca.

Gerardo Ventura · Editor · SIGNAL · 2026 @gfvc1978
SIGNAL · Perfil de Estética 03 · San Salvador · 2026 · Estéticas de internet y cultura digital